UYUNI, LUGAR DE COLORES INFINITOS

Día 1:

El día comienza desde muy temprano, 7am. Nos levantamos con caras de zombies después de haber dormido apenas 4 horas y nos pegamos una buena ducha con un frío bastante interesante. Nos vamos a desayunar. Nos damos cuenta que en el hostel hay muchísima gente de todos los tipos y colores, ingleses, japoneses, suizos, quizás éramos unas 20 personas, primer hostel donde nos encontramos con tanta gente.Seguidamente comenzamos a movilizarnos. Primero salimos a contratar la excursión que nos llevará a recorrer Uyuni. Visitamos varias empresas, varias vendedoras turísticas en la calle nos agarran sin contemplaciones, un poco agobiante, la verdad. Pero después de una media hora preguntando e informándonos decidimos irnos con Tunupa Excursions. Somos un grupo de 6 personas, aunque aún no sabíamos con quién íbamos a realizar la visita. Nos volvemos al hostel a preparar las mochilas ya que disponíamos de 1 hora para preparar todo. Mucha agua, protector solar y gafas de sol. En mi caso, primera vez que me tenía que comprar unas gafas de sol, nunca en la vida, jeje, dicen que siempre hay una primera vez para todo. Contratamos un locker para guardar las cosas que no íbamos a necesitar, y listo, Let´s go!!!

Nos presentamos en la oficina, y ya se empezaba a oler la emoción, las ganas de empezar, tanto nuestras como la de nuestros acompañantes de aventura. Un americano, un japonés y una pareja de suizos son nuestros compañeros de viaje, además de Marcial, nuestro chófer, guía y cocinero también. Nos presentamos, nos montamos en el 4×4 y dale gas D. Marcial!!.

La primera parada fue un cementerio de trenes,formaciones  abandonadas que yacen en un lugar inhóspito. Actualmente no se utilizan ya que otros medios de  transporte tanto de  personas, mercancías (como por ejemplo minerales), resultan mas efectivos.

 

Despúes partimos en dirección al Salar de Uyuni, el desierto de Sal más grande del mundo con 12.000 km2. Un lugar que aún habiéndolo visto en fotografías, vídeos, se sale de lo que puedas imaginar. Marcial nos contaba que aún teniendo sal para dar y regalar, no se exporta, es muy barata, y la que se extrae de ahí solo se distribuye a nivel nacional.

Sacamos fotos, seguimos recorriendo en coche durante horas por el mismo desierto y llegamos a la isla de Incahuasi, lugar de refugio de los incas hace millones de años y lugar en el que los cactus, son los únicos supervivientes que aún habitan la isla.

Cactus de más de 12 metros de altura, y que según nos contaba nuestro guía, crecen 1 cm por año, es decir que estábamos frente cactus milenarios. Despúes de subir a lo más alto, de tirar fotos, panorámicas y “flipar” con lo que estábamos viendo, volvimos al 4×4 y nos dirigimos a lo que sería nuestra primera noche en un Hotel de Sal, curioso. Una vez allí después de una ducha de agua fría, una cena compartida con nuestros compañeros de viaje, unos guitarreos, cantos y fotos nocturnas, nos dispusimos a dormir para comenzar nuestro segundo día de excursión.

Día 2:

Comenzamos tempranito, 6:30am, un desayuno nutritivo, y a rodar. Este día se basó en visitar varios volcanes muy representativos de Bolivia, casi todos muertos y algunos inactivos, en los cuales, reinaba el silencio y la fuerza de la naturaleza. Vimos muchos rebaños de llamas, vicuñas, sembradíos de Quinoa, papa andina,… todo aprovechandose de la cantidad de minerales que la tierra volcánica es capaz de proporcionar sin recibir nada a cambio.

Durante el recorrido también visitamos varias lagunas, como Laguna Hedionda (su nombre es debido a la gran concentración de azufre ) ya se podrán imaginar como olía, pero que no restaba ni un solo punto en la belleza que atesoraba. Además, también pudimos ver grandes concentraciones de flamingos, con su espectacular belleza y elegancia. Hay que tener en cuenta, que durante toda la excursión no descendimos de los 4000 msnm, llegando al punto más alto de nuestro recorrido a 4950msnm. A eso de las 15:00h, llegamos a nuestra última parada del día, Parque Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, donde se encuentra la famosa laguna  Colorada, una laguna de color rojizo, debido a unas algas particulares que con el movimiento producido por el viento daban al agua ese color tan particular.

 

También, en este parque íbamos a pasar la noche, por lo que bajamos nuestras cosas del 4×4, las dejamos en nuestra habitación y nos dispusimos a realizar un pateo por la laguna. ¡Que decir de los paisajes! dicen que una imagen vale más que mil palabras, por lo que espero que entiendan viendo las fotos, cuando digo que fue un lugar INCREÍBLE, con una energía especial y que sólo estando en ese lugar podrían sentir lo que sentimos nosotros. 

De vuelta a nuestra habitación dos horas después, nos entregamos a la voz y a la guitarra de nuestro compañero Reese, una botella de vino, un poco de malabares a ritmo de la música, cena y a dormir, ya que al día siguiente, comenzaríamos muy temprano, 4:00 am.

Día 3:

Nos levantamos antes del amanecer, desayunamos con café hirviendo ( menos mal, porque el frío mataba) y continuamos con nuestro tercer día de paseo.

Nuestro primer punto fueron los geiser del mismo parque nacional. Espectacular. Torres de humo producidas por el contacto del azufre que proviene del centro de la tierra a temperaturas de entre 70 a 90 grados centígrados con el aire, que como bien dijo Marcial, no se acerquen mucho porque se pueden caer y entonces, Listo, Chao, jajaja.

Tiramos unas fotos, respiramos azufre durante unos 15 minutos y seguimos en dirección a las termas, piscinas que gracias al calor producido por la tierra, oscilaban entre 30 a 35 grados. Nos dimos un baño, pasamos un poquito de frío al salir, pero no importaba, ese baño fue rehabilitador!!

Continuamos por el Desierto de Salvador Dalí, un paisaje increíble, de un colorido especial, que como decía Marcial, se asemejaba a las pinturas de Dalí. Visitamos también algunas lagunas más, Laguna Verde, Laguna Blanca y el mirador del volcán Licancabur  también fuimos a ver como no, el árbol de piedra, parada turística masificada, pero que bueno, había que hacerla, venía dentro del recorrido.

Y de ahí, nos fuimos hasta la frontera con Chile, ya que dos de nuestros compañeros no volvían a Uyuni, sino que de ahí se iban en guagua a San Pedro de Atacama, ya en territorio chileno. Nos despedimos, nos dimos los emails, y nosotros de vuelta a Uyuni, nos quedaban por delante 6 horas de viaje que a partir de la segunda resultaron bastante agotadoras ya que rodamos  por pistas de tierra, con muchas irregularidades, mucho calor, y con un cansancio que se hacía notar. Aunque siendo sincero, también se divisaban paisajes que jamás podría haberme imaginado ver en una isla con unas dimensiones tan pequeñas como mi querida Tenerife.

A las 16:00h aproximadamente llegamos a Uyuni, volvimos a nuestro hostal, nos pegamos una ducha que ansiábamos demasiado, salimos a cenar, 2 litros de cerveza, y directos a la cama con la barriga llena y el corazón lleno de experiencias, sensaciones y nuevos amigos.

 

UYUNI

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