TAFI DEL VALLE Y CAFAYATE: UNA PARADA MAS EN EL CAMINO

TAFI DEL VALLE Y CAFAYATE: UNA PARADA MAS EN EL CAMINO

Tucumán por fin nos soltó después de dos semanas. Dejamos atrás una ciudad muy pequeña pero muy poblada como es San Miguel, un hostel que después de unos ocho días de vivir ahí era casi como nuestra casa, un grupo de personas muy lindo con los que compartimos unos días increíbles  y hasta dos muelas de Rayco quedaron en el camino.

Por fin de nuevo en la ruta. Por fin! La primer parada fue Tafí del Valle. Llegamos al mediodía bastante cansados, buscamos el camping municipal y armamos la carpa. Estábamos solos en un predio enorme y muy bonito, así que genial. Dejamos todo listo y salimos a dar una vuelta por el centro, un sol abrasador nos acompañó por las callecitas del pueblo que es bastante pequeño pero muy hermoso. Almorzamos y más temprano que tarde pegamos la vuelta al camping. Ya caía la tarde, salimos a buscar leña para cocinar  y así salió la primer comida al aire libre: un tradicional guisito de lentejas para calentar el cuerpo en la noche que ya se asomaba fresquita. Con una tranquilidad absoluta y sin vecinos cerca nos fuimos a dormir bastante temprano.
El sol y el calor de la mañana nos sacaron tempranito de la carpa. A eso de las ocho empezamos a armar las mochilas, desarmamos todo, desayunamos algo y salimos rumbo a la terminal con la esperanza de poder viajar a Cafayate en el día. Una espera de algunas horas en la terminal que sirvió de refugio del sol y resultó ser un buen lugar para almorzar unos clásicos sanguchitos viajeros.

Alrededor de las dos de la tarde partimos rumbo a Cafayate, el camino con sus mil vueltas y sus mil colores nos regaló un paisaje increíble. Cerros de todos los tamaños y formas se teñían a nuestro paso según el antojo del sol. Una breve parada en Amaicha y por fin llegamos a Cafayate.
Fue sólo bajar del colectivo que se me acercan dos o tres pibes queriéndome vender hostels. “Tenés hostel reservado ya? Necesitas habitación? Qué hostel tenés contratado? Decime! Decime!            

No, a ver. Hay formas y formas y si bien es muy común ese tipo de ofrecimientos en las terminales de bus, no nos gustó la forma en qué nos hablaron así que nos fuimos directo a la caseta de información turística que estaba a dos cuadras de la terminal. Allí muy amablemente nos informaron de los hostels de la zona y nos pasaron precios. Cuando estábamos ahí un chico se nos acerca y respetuosamente nos da un volante de un hostel y nos dice que pasemos y veamos si nos gusta, sin compromiso. Le agradecemos y aun así decidimos mirar algunos de los hostales que nos habían marcado en turismo primero y será casualidad o no, no lo sé (mi amiga Ximena acotaría aquí #NHC jaja) no encontramos ninguno, nos perdimos varias veces y ya cansados decidimos ir al hostel que nos había mencionado este chico.

A unas dos cuadras de la plaza nos encontramos con una casita pintada de naranja, puerta abierta, entramos y nos recibe Pepo (Huayra Sanipy Hostel). En pocas palabras, un genio. Nos invita a pasar nos muestra la habitación y por fin dejamos las mochilas. Había sed en el equipo, mucha sed, así que ahí nomás nos prestó unos envases y fuimos a comprar dos birras. El patio de hostel sirvió para aplacar la sed y para conocer al resto de los huéspedes. Ahi mismo Pepo nos dice que había lasagna de verduras para cenar, para compartir y si, la felicidad del vegetariano en la tierra de la empanada de carne jaja.
Un collage hermoso de idiomas, acentos y risas acompañaron la cena; hubo vino, cerveza y hasta postre, todo un lujo y con mucha buena onda siempre. Comimos, compartimos, charlamos, intercambiamos opiniones sobre viajes, destinos, lugares para no perderse en el camino con dos chicos de Suiza que venían haciendo el camino inverso que queremos hacer nosotros, es decir de norte a sur; hasta hubo tiempo para hablar de política argentina, europea, del capitalismo y de sus miserias. La noche de sábado prometía pero nosotros veníamos derrotados del viaje así que antes de la medianoche ya estábamos durmiendo como dos niños; después de una noche en carpa, una cama siempre es un placer.

Al día siguiente nos despertamos, desayunamos y partimos casi al mediodía a visitar una de las tantas bodegas que hay en Cafayate. Vasija Secreta fue la elegida, primero porque nos habían pasado el dato que era la única gratuita (algo importantisimo para el ajustado presupuesto mochilero)y con degustación incluida. Muy bueno el recorrido y los vinos sobre todo, para que mentir jaja. Un par de vueltas más por el pueblo y ya con los pasajes comprado para rumbear pa´ Salta a la mañana siguiente bien tempranito, a seguir viaje, a seguir viendo que nos depara el camino, a continuar llenándonos las retinas y los pulmones de paisajes increíbles y personas que hacen que el viaje sea un verdadero viaje. Chau Cafayate, nos caíste de puta madre.

Habilidades

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Publicado el

2 noviembre, 2015

1 Comentario

  1. Johnd6

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2 noviembre, 2015