SKATEBOARDING AROUND THE WORLD

 

Patinar es lo mejor que me ha pasado en la vida. Patinar es como poder volar sin alas. Patinar es una de las mejores sensaciones del mundo, la mejor droga que existe.

Todo esto, hay que sumarlo a la gran oportunidad que me ha dado la vida: poder conocer a todas las personas que he conocido gracias al skateboarding y además, poder hacerlo mientras viajo. Algo que tenía claro cuando arranqué de mi pequeña islita (Tenerife, España), es que mi patín se venía conmigo. Y así fue, un año después, sigue aquí, a mi lado, fiel como las flores en primavera o la nieve en invierno.

 

Muchos fueron los lugares donde he podido rodar, rodar y rodar. Desde Argentina hasta Ecuador, pasando por Bolivia, Uruguay y Perú, en unos más y en otros menos, pero siempre con mi patín como protagonista. Ya sea bajo  los pies o en la mochila;  muchas anécdotas me han ocurrido con un denominador común: mi patín.

En Ecuador, pude comprobar que no hace falta el mejor skatepark o el mejor asfalto para poder patinar, solo con un poco de cemento con forma curva es suficiente para poder volar. Muchos momentos, muchas personas son el resultado de “Skate in the Jungle” un video que podrás ver en mi perfil de vimeo ( www.vimeo.com/raycoglez) y así ver lo lindo es patinar en medio de la selva, y con la mejor compañía.

 

Pero llegó el momento de partir, y de seguir rodando, pasando primero por Perú, donde la verdad no me dio tiempo de patinar, pero que gracias a ella, mi patineta, pude escapar de las garras de los peruanos, que lo único que le interesaba era sacarme “plata”. ¿Qué fue lo que habrá pasado? Se estarán preguntado… Les cuento:

 

Llegamos a Piura, norte del Perú. Cuando nos bajamos del bus, una avalancha de taxistas nos ofrecían transporte. Elegimos uno, cargamos todo y en 10 minutos habíamos llegado a nuestro destino, pagamos y sacamos nuestras mochilas del maletero. En menos de un minuto después de haber puesto mi mochila en el suelo, me doy cuenta de que me faltaba el skate, ¡ NO PUEDE SER! Salgo corriendo por la puerta y veo que el taxi se está yendo, cruza la vía y desaparece de mi vista. Sin pensarlo, me monto en otro taxi que había en la puerta, y le digo, ¡persigue a ese taxi!!! Lo de perseguir pues fue un poco en vano porque en 1 minuto ya lo habíamos perdido, pero el taxista me dice que no me preocupe que conoce al del otro taxi que trabaja en la misma compañía, y que el lo llama. Resulta que si que lo conocía, pero no tenía su teléfono, por lo que llama al amigo, y este amigo llama a otro amigo, y éste a otro y así hasta cinco “amigos”. Paramos en un lugar y me encuentro rodeado de unos 5 tipos, pidiéndome “plata” porque él había llamado a su amigo, y el otro a su amigo, y el otro, y el otro… Cabe resaltar, que cada uno de estos medía entre 1,90 mtros, y debían pesar cada uno unos 90 kg de media. En el bolsillo tenía unos 15 soles (USD 5), de casualidad.

Todos me preguntaban que de donde era, que si era europeo tenía que tener mucho dinero, que les sacara el dinero, que les  debía las llamadas, o incluso que les debía pagar por el favor. Sin saber de donde, saqué el valor de decirles que si no había skate, no había “plata” que cuando yo viera mi patín, les pagaba. Luego de unos minutos que parecieron horas, de casualidad, aparece el taxista en cuestión. Salté a mitad de la carretera, lo paré, y me entregó el patín. Al mismo tiempo claro está, los cinco gordos se abalanzaron sobre mi pidiéndome la plata! Sin pensarlo, metí mano al bolsillo, les tiré los 15 soles, y salí por patas carretera abajo, es decir, rodando carretera abajo. Lo que único que recuerdo de ese momento, es que nunca había ido tan rápido encima de un patín. Lo más importante, pude recuperar mi skate y pude seguir patinando a lo largo del mundo.

 

Después de Perú, vino la experiencia en Bolivia. Mucho de Bolivia no puedo contar, porque la verdad es que no pude patinar, salvo 5 minutos que fue lo que aguanté en unas de las esperas a un tren. Sólo puedo decir que los que patinan en Bolivia son de otro mundo!!!!!! En 5 minutos mi garganta me quemaba, me ardía la nariz, no podía respirar. Hay que aclarar que Bolivia está situado casi a 4000mtrs de altura los lugares más bajos, cosa que para mí se hizo imposible.

 

Y llegó Uruguay. He de decir que mi paso por Uruguay fue corto pero intenso. Un pequeño viaje para visitar a mi colega Camilo, uruguayo que conocí en Ecuador y que se encontraba en su país de visita. Allí pude patinar en un skatepark de la costa, muy lindo y con muy buen ambiente, y también en algunos spots de calle. Pude conocer a Isma y Andrés. Pueden ver el resultado de esos días en su página de Factbook, “Distrito Galáctico” ( www.facebook.com/distritogalactico ). Unos días increíbles, en una ciudad increíble y con gente increíble, más no les puedo decir.

 

Y de ahí, Argentina, Buenos Aires. La cosa en este lugar es que no puedes andar muy tranquilo, todo el mundo me alertó que tuviera cuidado en las calles ya que la seguridad deja mucho que desear en este país, aunque la verdad desde que estoy aquí (mas de dos meses) nunca me ha pasado nada malo.. He podido patinar en unos de los mejores skateparks que vi en mi vida, el EH?Park de Quilmes y el Converse Skatepark en Buenos Aires. Y espero que durante mi  estadía en Argentina, pueda seguir patinando muchos más lugares, cponociendo a mucha más gente y como no, seguir volando sin alas.

 

Skate4ever my friend!!!!

 

Skateboarding Southamerica

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