SE HACE CAMINO AL ANDAR

SE HACE CAMINO AL ANDAR

Nuestro amigo, Lucas, personaje increíble donde los haya en todos los aspectos, y como no, con la ayuda incondicional de Alejandra o Agustina, se pone manos a la obra para conseguirme un odontologo, a 25.000 km de mi casa y sin tener porque. Visitamos uno, dos, tres, hasta 6 dentistas diferentes, preguntando opiniones, radiografías  viendo la posibilidad de tratarme lo más rápido posible, hasta que, llegamos a la Facultad de Odontología de Tucumán. Una vez allí, otros 4 o 5 dentistas con las manos en mi boca, llegaron a la conclusión de que lo que tenía que hacerme eran dos extracciones, en canario, arrancarme las muelas. El problema, era que tenía que esperar una semana más para poder hacerme la operación, ya que en la universidad sólo había un día para las cirugías, los jueves, y estábamos a viernes.

Otro lazo, otra de las cosas que pasan porque tienen que pasar, nos encontramos a la salida de la facultad a Agustina, amiga de  Lucas. Una chica super simpática, amable que estudia odontología y que sin venir a cuento nos ofrece el número de su tía, odontóloga, para que nos atendiera lo más rápido posible. Nos ofrece además su coche, nos lleva al hostel y ahí mismo nos ponemos en contacto, con Carolina, su tía, intentando no dilatar más la cuestión. Esa misma tarde, a las 19:00h nos presentamos en su consulta, con todo ya preparado. Un pinchazo de corticoides puesto en mi culito para poder operarme directamente, y manos a la obra, Carolina sin más, nos atiende, me explica perfectamente lo que tengo que hacer, y listo, primera muela fuera. Así de rápido y sencillo. Pero, quedaba otra, la muela del juicio como le dicen aquí, cordal para los canarios.

Necesito cirugía, tenemos que dejarla para el día siguiente, y como si del cielo bajara, aparece Edu, Eduardo, el cirujano, insisto, las casualidades no existen. Al día siguiente, 15.00h, nos presentamos en la consulta de D. Eduardo, que me recibe con música española, Estopa, para hacerme sentir como en casa. Directamente me plancho en la silla, y manos a la obra. Después de una hora y media de lucha la muelita del juicio por fín sale, por fin está fuera. Mucho sudor y fuerza por parte de Edu y Carol, que también vino de ayudante, menos mal. Yo, con mucha curiosidad, pido un espejo y mi GoPro, es algo inédito, no me lo quiero perder, y le pido a Edu que me retransmita la operación, como si de un partido de futbol se tratase, algo inédito para él, nadie se lo había pedido nunca. Unos días de recuperación, unos días de reposo, pure de papas, sopitas de sobre y platanito escachado es mi alimento los próximos días… Que rico! En fin, las casualidades no existen y el viaje continúa. Espero que las demás muelitas del juicio se queden donde están y no me den más guerra. Ahora, a seguir comiendo milanesas a la napolitana y empanadas tucumanas hasta el próximo destino, ¿cuál?, no queremos saberlo,  el viento decidirá dónde y con quien nos encontraremos en el camino que sigue. Salud!!

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.