EL PEOR VIAJE DE TU VIDA: DE UYUNI A LA PAZ

Porque no todo es alegría, regocijo y paisajes espectaculares en la vida del viajero, porque de aventuras esta hecho el camino, es por eso que me dispongo a relatarles este pequeño episodio ocurrido hace unos días cuando intentábamos ir de Uyuni a La Paz.

Bueno, la verdad que ahora con un poco de distancia lo pienso y no fue tan trágico, sin embargo en su momento fue bastante duro. Habíamos oído la recomendación que viajar de noche en Bolivia no era una buena opción, entonces estábamos decididos a hacer el trayecto Uyuni- La Paz de día, o al menos esa era nuestra intención. Resultó ser que los buses rumbo a Paz sólo salían por la noche, a eso de las 20hs, lo que nos obligó a pasar una noche más allí. Ese mismo día averiguamos los precios de los buses que rondaban los 80/90 bolivianos y la oferta era grandísima. Muchas mujeres y hombres gritando por la calle: A la Paaaaaaz! Sale a la Paaaaaaz! Ya saleeeeee! Algo que después nos enteraríamos es muy común en Bolivia, promocionar los buses a viva voz para lograr llenarlos (por cierto, rara vez salga un bus semi vacio, pueden hacerte esperar hasta una hora adentro del mismo a que se llene y salga).

Cómo había mucha oferta nos despreocupamos y decidimos ir directamente al día siguiente media hora antes de que saliera el bus ya que seguramente conseguiríamos pasaje. Como se imaginaran fue un error, al otro día apenas llegamos no había tanto griterío ofreciendo bus a La Paz lo que nos sorprendió bastante. Preguntando en casi todos los locales pocos tenían lugar y los que tenían eran en unos buses que creo que funcionaban con tracción a sangre más o menos,  todos destruidos, esos que los miras y decis “mmmm, no, mi vida vale más que esto” jaja bueno, así. Casi que nos rendímos cuando una agencia nos dice que le quedaban solo dos lugares en el bus que salía ya, así que lo sacamos al mejor precio que pudimos y nos subimos al bus.

Cuando pensamos que la mujer que nos vendió los tickets nos mintió que sólo quedaban dos lugares para que se lo compremos a ella nos equivocamos, efectivamente teníamos al fondo de todo los últimos dos asientos del bus que era, digamos, regular, pero mejor que el resto. El bondi explotado de gente, así que llegamos a nuestros lugares intentamos reclinarlos como el resto de los pasajeros y Oh Oh…. Los últimos asientos no se reclinan, pero los de delante si, lo que nos deja con un espacio ínfimo para movernos durante las 11 horas de viaje que nos esperaban.

Cunando pensamos que eso era lo peor comenzó el viaje….para que ahondar en detalles no? Basta con decir que las primeras cuatro horas eran por una ruta de tierra que tenía más pozos que partes planas, que no sólo dormir era imposible, sino mantenerte en tu asiento era una tarea ardua también debido a los grandes saltos que pegaba a cada ratito el bus. Bolsos y mochilas que se caían de la parte que hay arriba para guardar cosas, saltos que hubiesen desnucado a más de uno y varios condimentos más sazonaron el viaje de Uyuni a La Paz; de más está decir que no pegamos un ojo en todo el camino.

Finalmente llegamos a destino alrededor de las 7 am asombrados por el paisaje que nos ofrecía la capital boliviana. La Paz es una ciudad enorme que trepa a los cerros y lo ocupa todo, construcciones de todo tipo fueron ganándole terreno a la montaña que ahora parece tapizada de cemento y ladrillo. Podríamos habernos quedado y explorar un poco la ciudad pero con el cansancio que teníamos encima la decisión fue unánime: Vámonos directo para Copacabana! Y así fue. Conseguimos un billete para el bus que salía en media hora y sin más nos despedimos de la capital boliviana. Por suerte esta vez el colectivo era más chico e iba bastante vacío, lo que nos permitió dormir una siesta reparadora de tres horas y media que fue lo que duró el viaje hasta Copacabana.

 

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