El Hierro, la pequeña gran joya canaria

 

Dentro de la gran diversidad que ofrecen entre todas las Islas Canarias, el Hierro siempre ejerció un magnetismo distinto sobre mi. Siendo la más occidental de las 7 y la más pequeña, esta perla del atlántico ostenta más y más títulos. Declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera en el año 2000, al día de hoy puede darse el orgullo de decir que es una isla 100% renovable.

 

Tal como señalan en su sitio web “El Hierro usa la energía eólica y la hidráulica de forma combinada en la central hidroeólica de Gorona del Viento Un proceso que abastece a los casi 10.000 habitantes de la isla.El primer hito en materia de energías renovables llegó cuando el 9 de agosto de 2015 utilizó durante 4 horas, y por primera vez, 100% energías renovables. Más tarde, el 25 de enero de 2018 y durante 18 días consecutivos, la Central Hidroeólica de El Hierro logró abastecer la totalidad de la demanda eléctrica de la isla”

Más de uno ya está pensando en cambiar sus planes de viaje y hacerse una escapada a este pequeño paraíso fuera de tiempo, y la verdad que no es una mala idea. Para llegar hasta aquí existen dos opciones: barco o avión. Desde el puerto de Los Cristianos en el sur de Tenerife, puedes coger un ferry de la Naviera Armas que despùes de 3hs de navegación llegará al puerto de el El Hierro en Valverde, su capital (esta es la mejor opción si piensas viajar con tu propio coche o caravana) o en avión desde Tenerife o Gran canaria en un viaje que dura entre 40 y 50 minutos ya sea por Binter o Canary Fly, las únicas compañías aéreas que llegan hasta la pequeña isla.

Ruta de 4 días y 3 noches en furgo por El Hierro

 

Nosotros partimos del puerto de Los Cristianos por la tarde y llegamos a Valverde ya entrada la noche. Como llevábamos nuestra casa a cuestas (la furgo) no teníamos muchos planes así que por cercanía y por casualidad decidimos pasar la primer noche en el pequeño y tranquilo pueblo de El Tamaduste, apenas a 10 minutos del Puerto de la Estaca.

 

 

Luego de un despertar tranquilo, mate  y café, empezamos a rodar con la furgo en dirección a Valverde. En la pequeña oficina de turismo de la capital herreña no sólo nos trataron muy bien, sino que además nos dieron mucha información útil sobre la Isla. Allí mismo aprovechamos para comprar provisiones en un supermercado local (atentos amantes de la globalización, aquí ni Mercadona, ni Alcampo ni Lidl, gracias a Dios, sólo comercios locales) y cargamos gasolina en una de las tres gasolineras que hay en toda la isla, dato importante si estamos viajando con vehículo.

Polvo en suspensión sobre las Islas Canarias proveniente del Sahara

 

Hace calor, hace cada vez más calor y el cielo se funde en un gris claro que se confunde fácilmente con el mar. Son días de calima, de polvo en suspensión, de arena del Sahara que viaja caprichosamente con el viento y cubre las islas a su antojo aumentando la sensación térmica en unos cuantos grados. Luego de visitar varios puntos de interés como el Árbol sagrado Garoé, el Mirador de la Peña  y el pueblo de El Mocanal, y como viajamos sin tiempo y sin una ruta fija, cuando el hambre aprieta simplemente nos detenemos a almorzar.

 

Siempre que viajamos ocurre lo mismo. Cuando más perdidos creemos que estamos, cuanto menos nos apegamos a los mapas, a los recorridos pautados y a los itinerarios es cuando más logramos sorprendernos y disfrutar del camino. A continuación les compartimos unas instantáneas de nuestro almuerzo improvisado en Pozo de las Calcosas…

                                  

El calor va en aumento, la calima parece no disiparse y el termómetro anuncia perezoso unos 28º de temperatura, la térmica, estamos seguros, supera con creces ese número.  Seguimos camino, nos dirigimos a Frontera en busca de un baño que promete ser épico en el famoso Charco Azul. En el camino nos detenemos a poner gasolina, cargar agua y algunas provisiones. El calor no afloja, la calima gana terreno y destiñe a su antojo el azul del cielo y del mar. ¿Será tan azul el azul del charco como para resistir los caprichos cromáticos de la polvo sahariano que viaja suspendido en el tiempo hasta que la lluvia decida hacerlo descender? Ya lo veremos, hacía allí nos dirigimos.

   

Luego de un merecido descanso y un baño reparador volvemos a la ruta y ya con vistas a encontrar un buen sitio donde ver el sol caer y pasar la noche.   El día se detiene cuando el motor de la furgo se apaga y empiezan los preparativos para dar por concluida la segunda jornada en El Hierro. Esta noche nuestra casa será uno de los sitios más salvajes de toda la isla: Arenas Blancas.

                                            

La mañana arranca con el ritual del mate y el café. El viento que azotó toda la noche la furgo disminuye apenas un poco, el sol ya en lo alto no logra despegarse de la calima que parece ha llegado para quedarse, es temprano pero el calor ya empieza a subir. La primera parada nos acerca a la única “playa de arena” de toda la Isla. La Playa del Verodal tiene una tonalidad rojiza que es casi magnética. El faro de la Orchilla nos llama y hacia allí ponemos rumbo, queremos ver la no tan famosa Cueva del Faro. La furgo se desplaza con lentitud y cautela por el camino sin asfalto que lleva hasta el Faro, decidimos detenernos 1 Km antes del final del camino y seguir a pie, no queremos exigirle demasiado a la que es no solo nuestro vehículo sino también nuestra casa.

                                                                                               

Son las 2 de la tarde y el calor no deja de subir, el termómetro de la furgo marca 36º, no sabemos si creerle o no pero si mi cuerpo tuviera un termostato exterior diría lo mismo, hace muchísimo calor. Seguimos rumbo, queríamos parar en El Julan pero parece que no lo lograremos, son las 3 de la tarde y la hasta la misma carretera que lleva hacia allí está cerrada. Ok, cambio de planes. Seguimos hacia la Restinga, necesito un baño casi como nada en el mundo, el calor no da tregua. Unas horas después llegamos al Tacorón donde el mar que siempre está en calma estaba furioso. Como dije que el baño era una necesidad primaria buscamos un charquito pequeño como un jacuzzi pero suficiente para bajar el calor corporal, luego, volvimos a la ruta rumbo a la Restinga donde planeábamos pasar la noche. Y digo planeábamos porque luego de cruzar una de las zonas más salvajes de El Hierro, llegar a la pequeña Restinga abarrotada de turistas y caer en el peor bar de todo el pueblo a comer el pescado más insípido del viaje, decidimos marcharnos y buscar otro sitio para pasar la noche. Lo siento Restinga, pero has sido la gran decepción del viaje. Nos preparamos para despedir el día que se termina en un pinar Bellísimo, en un sitio para acampar llamado Hoya del Morcillo. Son las 10 de la noche y el viento sopla cálido, el calor apenas da una tregua mínima, la noche va a ser calurosa dentro de nuestra pequeña furgoneta.

Repetimos el ritual del mate/ café y salimos temprano, tenemos apenas unas horas antes que salga el barco que nos llevará de regreso a Tenerife. Dejamos atrás los pinos y la Laurisilva en la Llanía nos regala unos grados menos de temperatura ambiente que se agradecen. Queremos pasar las últimas horas en el Hierro relajándonos en alguna de sus playas o charcos. Llegamos al pueblo de Isora, compramos provisiones para el día y vamos en dirección a Las Playas. El camino tienes unas vistas impagables y luego de un pequeño reconocimiento de la zona aparcamos la furgo definitivamente para disfrutar del último baño en aguas herreñas. Luego de un baño de agua dulce estamos listos para ir en dirección Puerto de la estaca, donde cogeremos el ferry que nos traerá de vuelta a casa.

                                            

                                             

El Hierro es pequeña pero tiene tantos rincones que vale la pena dedicarle tiempo, no es una isla para conocer en un día o dos. La isla del meridiano, como solía conocerse hasta que en 1884 fue trasladado a Greenwich, es pequeña pero el viajero que guste de saborear los sitios que visita, deberá conocerla de forma pausada, sin prisa, es de esta manera que se puede llegar realmente a ver la esencia de esta isla con alma. 

¿Han visitado El Hierro? Déjanos un mensaje y cuéntanos que fue lo que más te gusto de esta pequeña gran joya canaria 🙂

Saludos viajeros, hasta la próxima

 

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