Canarias, capricho de los dioses

Después de vivir casi un año de vivir en Tenerife (una de las 7 islas del Archipiélago Canario), a mi regreso a Buenos Aires alguien me preguntó cómo eran las Canarias. Y como dicen que con la distancia las cosas se ven mas claras, aquí les dejo este intento de respuesta a tan imposible pregunta… 

Las Canarias son los volcanes, los bosques, los mares. Los mares de siempre y los de nubes, esos que se ven cuando volás en  avión. Ellos, los canarios,  tienen una posición privilegiada a la hora de admirar fenómeno tal.   Sólo basta cuadrar un día las nubes bajitas y subir subir subir hasta salir de la nube y quedar flotando por encima de ellas. 

Las subidas, bajadas y curvas pa ‘ todos lados, eso también es Canarias. Las playas de arena clara del sur atestadas de guiris, las playas de arena negra del norte, los charcos, las caletas. Acá te acostumbras a andar con pie de plomo, las piedras volcánicas son parte del paisaje, mejor dicho SON el paisaje y las hay de todos los tipo y en todos lados. Algunas cortan los pies al entrar al agua y otras son tan perfectas que se convierten involuntariamente en una reposera natural. 

Canarias es intentar en vano seguirle el paso a ellos, a los canarios. Los que nacieron y se criaron ahí, saltando de piedra en piedra, de huerta en huerta con cabras y cazando lagartos. Cuando salis a caminar con ellos, saben reírse bajito y hacer tiempo para esperarte. Probablemente también te indiquen “pon este pie aquí y este aquí y con la mano izquierda coges aquí y ya estas, es un metrito nada mas” y sin darte cuenta casi que escalas el Everest.

Canarias son también las comidas XXL. Canarias es el orgullo con que un canario te habla detenida y detalladamente de la elaboración de tal o cual mojo, discute sobre la forma correcta de guisar y arrugar unas papas o te dice sin dudarlo un segundo como el escaldón de mi madre, ninguno o mi abuela hace un potaje que agüita niño, no veas. Y algo de razón tienen, debo admitirlo.

Canarias son en gran parte los canarios orgullosos que se animan a contarte historias, a rebuscar en el pasado familiar  nombres, fechas y mas datos de color para pintarte una anécdota divertida. La inmigración esta tan presente en estas islas que no hay relato que se quede quieto. Saltan, van, vienen y vuelven a irse sin escala a Venezuela, Cuba o algún otro lugar de América para contarte lo que te están contando.

¿Que mas puedo decirte? Canarias es una mezcla de todo. Los que alguna vez llegaron, se enamoraron y se quedaron. El viejo que se toma medio litro de vino a las 7 de la mañana antes de ir a la huerta, eso es Canarias también. Las madres canarias, tan mamá gallina ellas. Las que no dudan ni un segundo en cobijar un pollo mas debajo del ala, ya sea con un consejo, un plato extra en la mesa o un lugarcito donde dormir.

Los senderos que huelen a incienso y se hacen insoportables los días de calor. Los higo pico maduros, los almendros en flor, el ruido de las pardelas cuando acampas a la noche en la playa. Todo eso también es Canarias.

Dicen los hombres ilustrados de estas tierras, que un punto caliente en las profundidades del océano fue el responsable de su aparición, que brotaron del mar una tras otra en medio de una tormenta de fuego y lava. Podrán insistir con mil teorías distintas, pero yo creo firmemente que son obra de algún dios que necesitaba un lugar alejado al que retirarse a pensar y contemplar, entonces las creó. 

Las creó  a todas hermanas y  distintas a la vez para asegurarse que no  faltara nada en su  pequeño paraíso privado. La historia que sigue es la historia de los hombres y todos sabemos que esas historias no son siempre las mas precisas. Pero no me crean a mi, ni a ellos ni a nadie, vayan y compruébenlo ustedes mismo, a lo mejor, quien sabe, descubren uno de los últimos paraísos que quedan en la tierra.

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