Les voy a contar una historia, una escena repetida seguro para muchos que regresan de unas vacaciones o un viajecito por EE.UU. Yo viajo, (nosotros viajamos) bastante seguido y aunque no somos partidarios de comprar regalos materiales, siempre traemos algún detalle típico de los países que visitamos. Así fue que llegó el momento de regresar a casa luego de dos meses por los Estados Unidos y nos encontramos en la disyuntiva: qué llevamos de regalo? Una hamburguesa gigante? Una camiseta con la bandera americana? Nada de esto sonaba lógico, así que la respuesta a simple vista parecía obvia, lejos de buscar artesanías típicas de la región como hacemos siempre esta vez fuimos a los grandes centros comerciales a buscar algo de ropa para regalar a la familia.

Vaqueros por 10$, chaquetas de invierno por menos de 15$, mochilas al 2x1 y zapatillas de grandes marcas con la segunda unidad al 50%. La ecuación parecía bastante simple. En conclusión, volvimos cargados de cosas y compramos maletas para traer todo aquello que habíamos adquirido ya que claramente no cabía en nuestra austera mochila de viaje. Mientras metíamos todo a la fuerza sabíamos que algo no estaba bien, nos preguntábamos porque a nosotros, que no tenemos como habito hacer este tipo de compras cuasi compulsivas habíamos caído en esa trampa. La respuesta es bastante obvia, precios muy bajos, rebajas, ofertas y demás artilugios de la publicidad que siempre nos tienen a todos como esclavos.

Viajando uno se da cuenta que no necesita tanto para vivir, y sobre todo que no necesita tanta ropa, la ropa nos pesa cuando hay que cargarla en la espalda y la mayoría de las veces solo cumple una función. Quizás por eso el contraste haya sido aún mas alto para nosotros, pero aun así puede verse a simple vista que la cosa no esta funcionando cuando compramos ropa descartable y nunca es suficiente. Y aquí el auto-consuelo es típico, yo no compro tanto como otros, toda la ropa que no uso la dono para caridad, etc.  Esto lo cuento en primera persona para no posicionarme por fuera, sino por dentro de este gran montón de mierda que nos tragamos todos los días. Y no hablo de la publicidad que nos vende valores a través de cosas, no me refiero a la imagen de la familia feliz vestida con tal marca de ropa, o la familia perfecta que podes tener comprando esas zapatillas de moda, no, aquí hablo de otra cosa.

 

Y es que aunque todos de alguna u otra forma lo sabemos, elegimos mirar para otro lado, pero la verdad es bastante simple: tu ropa de moda, descartable y que conseguiste como una ganga tiene un ingrediente secreto: la sangre de los trabajadores en países como Camboya o Bangladesh que trabajan largas jornadas por menos de 3$ al día.

La falsa idea de que podemos consumir mas y mas se acentúa en la industria de la moda. Y claro, si este modelito que compraste para salir de fiesta el fin de semana te costó solo 10$ podés descartarlo sin remordimiento la temporada siguiente porque ya no se usa o ya no te gusta mas. Si quieren saber un poco mas, hay un gran documental de Andrew Morgan (The true cost) que se mete de lleno con la industria de la moda y se pregunta cuál es el verdadero precio de esa ropa tan barata que consumimos.

Ya pasó navidad y la industria de la moda seguramente incrementó billonariamente sus ganancias. Muchos guardarropas están un poco mas abultados y tus bolsillos un poco mas vacíos. Tenemos muchas cosas, tenemos millones de cosas materiales y son cosas materiales precisamente lo que acostumbramos a regalarnos en estas fiestas. Es cierto que cada vez somos mas conscientes de lo que comemos, elegimos productos locales y orgánicos porque no sólo nos cuidamos a nosotros mismos sino que apoyamos y dinamizamos la economía local. Reciclamos y elegimos cada vez menos plástico porque sabemos el daño que causa en nuestros océanos, pero aun podemos hacer mas.

Y si esta vez cambias los planes? Y si para estos reyes, por ejemplo, en lugar de comprar mas y mas cosas decides regalar tiempo o experiencias? El cambio empieza por casa, como siempre, así que quizás sea el momento de parar un poco y repensar la verdadera esencia de estas fiestas. Y si aún así crees que no hay mejor regalo para esa persona especial que ropa o un nuevo móvil, siempre puedes optar por opciones de comercio justo y responsable, apoya a productores y diseñadores locales, hay grandes historias y grandes personas detrás de cada prenda que venden. Si lo tuyo son los móviles o la tecnología también hay opciones de comercio justo, al menos informate de que se trata, quizás te sorprendas y resulte que ser un poco mas consecuentes con lo que pensamos no tenga un precio tan alto.